Banco Popular integra sostenibilidad al crédito turístico

Madrid España.- El sólido desempeño de la cartera turística del Banco Popular Dominicano no descansa únicamente en el volumen del financiamiento ni en la expansión sostenida de los proyectos hoteleros. Detrás de una cartera que alcanzó US$1,900 millones al cierre de 2025, con un crecimiento interanual de 27 % y sin niveles relevantes de morosidad, hay un criterio que el banco considera no negociable: la sostenibilidad ambiental como condición del crédito y como filtro para seleccionar a los inversionistas que participan en el desarrollo turístico del país.

Es la conclusión a la que se puede llegar, luego de escuchar la exposición del presidente ejecutivo de la organización, Christopher Paniagua, quien durante un encuentro con periodistas dominicanos en Madrid, previo al inicio de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) 2026, respondió preguntas sobre este y muchos otros temas. En este escenario en la capital española, donde la entidad evalúa cada año el pulso de la inversión turística internacional, el ejecutivo dejó claro que el crecimiento del sector no puede desligarse del cuidado del entorno natural ni de la responsabilidad de largo plazo con el territorio.

Paniagua, quien estuvo acompañado en el encuentro de un importante equipo humano de la entidad bancaria, escuchó opiniones de los periodistas, en el sentido de que en décadas pasadas, particularmente en los años noventa y a inicios de los 2000, el desarrollo turístico en República Dominicana se produjo en un contexto de menor exigencia normativa y con un nivel de conciencia ambiental mucho más limitado. Posiblemente por eso que indicaron los miembros de la prensa, hubo proyectos que afectaron humedales y manglares, esenciales para la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. Forman parte de ese historial. Sin embargo, Paniagua dejó claro que en el país, el sector financiero y los propios inversionistas han experimentado una evolución profunda en la forma de concebir la inversión turística.

En ese proceso, el Banco Popular se define como una institución que nació con una vocación clara de defensa del medio ambiente y que ha incorporado ese principio a su cultura organizacional y a sus políticas de financiamiento. Según explicó Paniagua, el banco invierte cerca de 800 millones de pesos cada año en iniciativas de protección ambiental, ha participado en la siembra de 1.3 millones de árboles, en programas de limpieza de playas y en múltiples acciones de conservación, apoyadas por una red de voluntariado que involucra a unos 4,000 empleados.

Ese compromiso se refleja también en el papel que desempeña la entidad como principal financiador de proyectos de energía limpia en República Dominicana, una posición que ha ido ganando peso a medida que el país avanza en la diversificación de su matriz energética y en la adopción de estándares más exigentes para nuevas inversiones.

Para el Banco Popular, la sostenibilidad no es un concepto teórico ni un discurso adaptado a tendencias globales. Paniagua insistió en que la entidad no apoya ni financia iniciativas que vayan en contra del bienestar ambiental, del país o de las generaciones futuras. En ese sentido, fue enfático al señalar que el banco no está dispuesto a respaldar a inversionistas que comprometan el entorno natural a cambio de beneficios de corto plazo.

Ese criterio, lejos de convertirse en un obstáculo para la inversión, ha encontrado eco en el perfil del inversionista turístico que llega hoy a República Dominicana. De acuerdo con Paniagua, en la mayoría de las conversaciones con desarrolladores internacionales, especialmente con cadenas hoteleras españolas, pero también con grupos estadounidenses, el tema ambiental surge de manera espontánea y ocupa un lugar central en las negociaciones. En muchos casos, son los propios inversionistas quienes colocan sobre la mesa la necesidad de cumplir estándares ambientales estrictos y de desarrollar proyectos compatibles con la protección del entorno.

El banco, explicó, cuenta incluso con fondos especiales diseñados para financiar iniciativas que contribuyan de manera directa a la defensa del medio ambiente. Esa alineación de intereses ha fortalecido la calidad de la cartera turística y ayuda a explicar por qué el sector se ha convertido en el principal activo sectorial del Banco Popular, al representar el 12 % de su cartera total, por encima de otros rubros estratégicos como energía.

La visión ambiental del banco quedó formalizada en septiembre de 2019, cuando el Banco Popular Dominicano se convirtió en la primera entidad del Caribe insular en firmar el compromiso de la Iniciativa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en el sector financiero mundial. El acuerdo, firmado por el propio Paniagua, estableció de manera explícita las reglas bajo las cuales debe operar la institución en materia de sostenibilidad.

Según explicó el ejecutivo, ese compromiso no se limitó a una adhesión simbólica. Al llevarlo a un marco escrito y público, el banco definió con claridad cómo deben evaluarse los financiamientos y cuál debe ser su impacto ambiental. Las reglas, aseguró, están plenamente integradas a la toma de decisiones crediticias y forman parte del día a día de la organización.

Eso que refiere el presidente ejecutivo del Banco Popular Dominicano ayuda a entender por qué el Banco Popular mantiene una posición optimista respecto al futuro del turismo dominicano, aun en un contexto internacional marcado por volatilidad, conflictos geopolíticos y tensiones comerciales. Al llegar a Fitur 2026, la entidad evalúa 17 proyectos turísticos con inversiones superiores a US$2,300 millones y necesidades de financiamiento cercanas a US$1,300 millones, que aportarían entre 7,000 y 7,500 habitaciones adicionales y miles de empleos directos e indirectos.

Para el banco, la sostenibilidad de esos proyectos no se limita a su viabilidad financiera, sino a su capacidad de integrarse de manera responsable al entorno donde se desarrollan. La apuesta, según Paniagua, es por inversiones de largo plazo que no solo aporten capital, conocimiento y experiencia, sino que contribuyan a preservar los recursos naturales del país.

Ese enfoque se extiende a toda la cadena de valor del turismo. El Banco Popular no solo financia hoteles, sino también a pequeñas y medianas empresas vinculadas al sector, a los empleados hoteleros y a proveedores de servicios. A través de programas como Finanzas con Propósito, la entidad apoya a trabajadores en la adquisición de viviendas, vehículos y en la planificación de gastos educativos, integrando el desarrollo humano al modelo de financiamiento.

Paralelamente, el banco ha acelerado su proceso de transformación tecnológica, incorporando herramientas de inteligencia artificial para mejorar la eficiencia operativa, la experiencia del cliente y la toma de decisiones crediticias. Hoy, el 93 % de las transacciones del Banco Popular se realiza a través de canales digitales y cerca del 40 % de las ventas anuales se concreta por esa vía, una proporción que alcanzó el 45 % en diciembre de 2025.